EL HORIZONTE INTELIGENTE.

PROLOGO A LA SEGUNDA PARTE.

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Con el origen de la materia iniciamos una segunda etapa en esta página dedicada a la física y la

astrofísica, donde pretendemos abrir una pequeña ventana al universo y sus misterios, y a través

de la cual ofrecerles la oportunidad de mirarlo con nuevos ojos.

Continuaremos, por un lado: con nuestra línea de artículos dedicada al descubrimiento de nuevas

ideas y nuevos puntos de vista, respecto a todo cuanto conocemos en relación con la física y la

astrofísica: teorías, hipótesis, conocimientos e ideas que hemos ido descubriendo y acumulando

a través de la historia científica; y por otro: iremos descubriendo poco a poco la conexión o

relación que existe entre el universo físico conocido y el Principio Creador de todas las cosas:

llámesele Dios, Principio Original o Causa Primera.

Frente a las ideas actuales que nos hablan de un principio estático, como causa primera de la

existencia de todas las cosas, mostraremos unas ideas donde veremos, al contrario de lo que se

cree en la actualidad, que el principio a partir del cual se crean todas las cosas es un principio

dinámico, y cómo Dios se nos presenta como la Causa Primera de dicho principio. Así mismo

veremos cómo a partir de ese mismo principio dinámico se van creando, por medio de

escalones sucesivos, toda la estructura y complejidad de la materia.

Gracias a los conocimientos acumulados a traves de los años, la ciencia actual ha llegado a la

conclusión de que la materia es algo que tiene existencia por sí misma; es decir, que tiene,

por decirlo de alguna manera, vida propia y que no depende más que de sí misma para existir.

Esta idea se ve reforzada, gracias a la forma en que se han llevado las pruebas e investigaciones

que se han realizado con el fin de determinar sus cualidades físicas. Así mismo, dichas

investigaciones han llevado a los científicos a pensar que las características físicas observadas,

son más que suficiente para que ésta pueda existir y desarollar todo su potencial, sin que tenga

que mediar ningún elemento ajeno a ella misma: es el principio estático que comentabamos

anteriormente.

Por otro lado, los logros conseguidos en todos los campos del saber humano, gracias al

conocimiento de dichas características físicas, nos sirven de indicadores para convencernos de

que estamos en el buen camino en lo que se refiere al conocimiento que los investigadores y

científicos tienen de la materia. Por tanto, no seremos nosotros los que pongamos en duda la

veracidad o no de dicho conocimiento; puesto que no pretendemos convertirnos en un baluarte

de la verdad, ni mucho menos. En todo caso plantearemos nuestras serias dudas al respecto y

propondremos unas ideas nuevas. A partir de ahí, que cada cual extraiga sus propias

conclusiones.

Ardua sería la tarea de intentar demostrarles la existencia de Dios como Causa Primera, y del

principio dinámico como elemento a partir del cual se generan todas las partículas que

constituyen la materia. Eso sería imposible. Hay situaciones donde el sentir interior se antepone

a las observaciones y pruebas científicas, y ésta es una de ellas. Nos bastará si acaso, crear una

sombra de duda en el corazón de los más incrédulos e iluminar levemente el camino de aquellos

que buscan conocer mejor al Creador de todas las cosas.

Tampoco es nuestra intención unir ciencia y religión, de manera que podamos identificar las ideas

que expongamos en esta página con las de alguna religión; o al revés, que a través de alguna

religión podamos encontrar ideas coincidentes entre dicha religión y nuestra página. Religiones

hay muchas, cada una de ellas busca el acercamiento o unión de Dios con el ser humano, y cada

una aborda el tema desde su particular perspectiva del conocimiento de Dios y de la vida interna

del ser humano; es decir, desde la perspectiva del espíritu que anida en el interior de cada uno de

nosotros; creando una filosofía de vida característica de cada religión. Sin embargo, las religiones

existentes no suelen abordar el conocimiento de Dios desde su vertiente creativa; entendiendo

como tal, la forma en que Dios se manifiesta de una manera que podemos considerar como física

y a partir de la cual crea el Universo; y si algunas lo abordan lo hacen de una manera muy

superficial.

A decir verdad, la ciencia no se lleva muy bien con la religión como sabemos. Tampoco la

relación Dios-ciencia está bien vista; la ciencia no necesita de Dios a la hora de extraer sus

conclusiones o crear una teoría, no cuentan con El. La ciencia necesita ideas y teorías que

puedan explicarse de una manera racional y mecánica, y que sean demostrables y accesibles al

entendimiento de los propios científicos; de forma que, teniendo los elementos necesarios, el

investigador científico pueda convertirse a su vez en creador de todas las cosas, sin necesidad de

otra ayuda. Si les decimos que el origen de todas las cosas es el movimiento preguntarían: ¿y que

origina ese movimiento?. Eso es algo inexplicable, inaudito para la ciencia de hoy día. El

investigador científico necesita poder explicar las cosas de una forma racional; y hacerlo de

acuerdo a elementos conocidos y que pueda manejar, comprender y asimilar. Necesita de

pruebas experimentales que puedan demostrarse en laboratorios y centros de experimentación.

Nos tacharían de locos, o nos mirarían de forma condescendiente, si pretendiésemos demostrar

que todo lo que existe es resultado del movimiento.

Sin embargo, al contrario que en el principio estático, donde la materia se apoya en sus

cualidades intrínsecas para existir; en el principio dinámico la materia no tiene sentido, no existe

tal y como la conocemos hoy día. Al ser un principio dinámico, la base de toda la existencia está

sustentada en el movimiento y en las características de dicho movimiento; pudiendo decirse que la

materia, y en concreto, cada uno de los átomos que la forma, está compuesta por una serie de

movimientos complejos que a su vez se componen de otros movimientos más simples. Así sería

para los átomos, para los nucleones (protones y neutrones), y para los quarks. Sin embargo, por

debajo del quark sólo quedaría la partícula elemental, que no podría estar compuesta por otros

movimientos (otras partículas) más simples, puesto que es la partícula más simple y pequeña que

existe y es la única que posee un movimiento propio; pudiendo decirse que la partícula

elemental es el resultado directo del principio dinámico. Es decir, y para ir entrando ya en

materia: que el pricipio dinámico, a partir del cual se crea el universo conocido, genera un

movimiento concreto y puntual, y como resultado de dicho movimiento se crea, única y

exclusivamente, lo que hoy en día se denomina como partícula elemental.

Para crear un universo se necesitarán cantidades colosales de dichas partículas, todas idénticas y

todas creadas a partir del mismo principio. La dinámica del movimiento es algo que está a la

orden del día en nuestro universo; es la base del funcionamiento de todo lo que existe: las

galaxias, las estrellas, los planetas, la gravedad, la electricidad, los motores, el calor, el frío, las

mareas, los ríos, el aire, la vida en todas sus formas y variedades... ¿por qué no iba a ser el

movimiento, la base de la existencia de la partícula elemental?.

Buen viaje.

 

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